¿Será que los números me quieren decir algo? Casualidades, repeticiones y señales…

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Miro el reloj. Comienzo a escribir esta nota a las 2:53 de la tarde. Ese dato no altera ni representa algún cambio en mi realidad, en la forma en que percibo las cosas. Pero, ¿sabes qué? Hace un rato, cuando regresaba a mi oficina después del almuerzo, me fijé por pura curiosidad en la hora y era la 1:11 p.m.

Eso tampoco representa nada para mí de no ser porque anoche, antes de ir a la cama, fui a la cocina a tomar agua y noté que el reloj de la estufa marcaba las 11:11 de la noche.

Entonces, hace un par de días, mientras organizaba mi agenda de trabajo, puse mi mirada en la pantalla del celular. Y, ¿a que no adivinas? Eran las 4:44 p.m. Anteriormente, un sábado en mi casa, mientras hacía tareas de limpieza, observé el reloj justo cuando marcaba las 2:22 de la tarde. Y lo digo con certeza, mis ojos no me han estado engañando.

Este mismo patrón de encontrar en los relojes una hora compuesta por la repetición del mismo dígito me persigue hace semanas; es más, hace meses. Sí, la verdad, hace cerca de tres meses.

Al principio no me parecía relevante, pero ya se ha convertido en una situación que no puedo pasar por alto. No me pasaba antes. Ahora me ocurre con frecuencia. Y solo puedo preguntarme por qué esto ocurre, si es un efecto de la casualidad o si podrá haber un significado escondido que no sé descifrar.

He comentado esta situación con varias personas cercanas, pero nadie llega a una conclusión. Y no los culpo. Yo  tampoco la tengo. Solo se me ocurrió hacer una búsqueda en internet, ese universo de información donde habitan las respuestas para casi todo.

Encontré una página web que dice estar especializada en sanación energética y medicina integrativa. En una especie de blog, una tal Marta Puig ha escrito una nota titulada ¿Cómo saber que las señales son señales? Su argumento es que las respuestas, a veces, nos vienen a través de señales y que solo debemos estar atentos a ellas.

Plantea ella que hay señales que crean “mucha curiosidad” y una “credibilidad inexplicable racionalmente”. Agrega que este tipo de señal suele estar sintonizada con el corazón. Y se refiere específicamente a las secuencias de números. A ella le sucede también que por años le aparecían secuencias numéricas repetidas en varios lugares.

Ha llegado ella a la conclusión de que todo esto se trata de secuencias mágicas, de códigos que el Universo transmite para traernos señales que debemos saber entender. Pero, ¿senales de qué? Eso no parece entenderlo ella por que no le explica. Yo tampoco lo entiendo.

La escritora enfatiza en que a veces hay señales que llegan sin saber sido “conscientemente” llamadas, que las manda nuestra alma superior para que estemos atentos a algo en concreto, quizás porque por algún motivo nos estamos distrayendo de lo que realmente es importante. Pero, me reitero. ¿Atento a qué? ¿Por cuál motivo? ¿Distraído de qué?

Sigo teniendo más preguntas que respuestas. No quiero alterar mi rutina ni mi percepción de las cosas por algo que no tengo del todo claro. ¿Suena todo esto a superstición? Para nada que soy supersticioso. Voy a continuar. Voy a vivir con la misma naturalidad. Pero, eso sí, si en algún momento siento que estoy recibiendo una señal o una confirmación sobre algo en particular, voy a mirar qué hora marca el reloj. Seguro que sí.  

401242_10151302118155338_1296015905_nJosé R. Pagán Sánchez es el director editorial y editor de Vibra San Antonio. Es un comunicador puertorriqueño con 20 años de experiencia en medios impresos y digitales. Ha trabajado como reportero y editor en su isla natal, en Nueva York, y ahora en San Antonio, su nueva casa. Está disponible a través del correo electrónico jose@vibrasanantonio.com

 

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