“Museo”: retrato sigiloso de un robo irreverente en la Ciudad de México

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¡No te metas con lo sagrado!, vocifera en silencio una estatua viviente frente al imberbe ladrón de corazón obstinado. La musicalidad de las reliquias mayas se entrelaza con las peripecias de la justicia: Museo, propuesta fílmica libre de Alonso Ruizpalacios, recrea la majestuosidad del legado patrimonial de México en yuxtaposición con las vicisitudes colectivas y traumas psíquicos característicos de una ciudad ochentosa. Como si los robos (pseudo) intelectuales, el “smog”, el “grafitti” y el cinismo policial relativamente recientes no fuesen temas capaces de vincularse con el pasado remoto o con el surrealismo social, aun predominante en la cultura contemporánea.

MuseoComo un vívido retrato de la historia y a través de imágenes que se congelan en el vacío, dotadas de gran estética, desde un primer y primerísimo plano, la película de Ruizpalacios recrea, de forma sigilosa, lo que pudo ser uno de los robos más irreverentes e insólitos de la Ciudad de México. A lo lejos observan las coloridas torres de ciudad Satélite, en complicidad con dos jóvenes muy poco sospechosos de la estafa: quienes hemos tenido la oportunidad de circundar por el área, sabemos que las casi torres gemelas de Satélite, aunque a menor escala, ya son tan patrimoniales como la máscara de jade, pero con otro frívolo sabor de posmodernidad.

Y es que el propio filme no deja de entremezclar la frivolidad de la mal llamada clase media actual, tan perpetuada desde el siglo pasado con sus caprichos -luces de navidad “retro”, sumatoria de regalos de un santo foráneo e idalizado y excesos en las festividades de navidad o de fin de año- con el misticismo del linaje indígena que todavía se solaza con nuestras veredas latinoamericanas, ya un tanto urbanizadas; claro está, aunque sea desde un museo custodiado por acrílico o en patios ceremoniales un tanto clausurados.

A través del protagonista Juan, el actor Gael García trae consigo la misma obsesión de su personaje en el legado cinematográfico Neruda, pero esta vez, desde la mirada del antihéroe: no obstante, la seducción por las pasiones imberbes, la inocencia su mirada y el sentido de la ética un tanto distorsionado, pero estructurado, lo llevan lastimosamente de la mano hacia la justicia divina, dejándonos con el mismo sabor de la angustia ante su futuro ya tronchado. Como si nuestra sociedad actual no supiera de robos, secuestros y plagios: le aplica al museo, al periódico, a la Academia, al artista, al científico, al relacionista y hasta al más venerado.

No se olvidará, del filme, a su compañero de travesía Wilson (Leonardo Ortizgris), cuya labor de Sancho parece compensar sus lagunas mentales y quien demostró el valor de la amistad, hasta el final: todo ello, aunque el robo más esputado de la historia mexicana los convirtiese en victimarios, a Juan y a Wilson, en una época carente de cámaras y otros resguardos para proteger lo sagrado.

No lo olvido: la primera vez que visité el Museo Nacional de Antropología en Ciudad de México ya en este milenio, fui acompañado por otro Juan, también mexicano: con este último recorrido, a través de los ojos y los desaciertos de este otro Juan ficticio, el protagonista de Museo, pude constatar lo inconmensurable de la cultura mexicana y su obstinado corazón para todo aquello que irradie el mínimo espectro de las raíces de sus orígenes y su inefable espiritualidad. Eco de palabras indígenas que desconozco resuenan en el filme: ritmos y sabores mayas que solo se pueden precisar en México, ya lo confirmé “in situ”, desde mi corazón antillano.  

Queda corroborado: lo proveniente de lo divino, de sus leales hijos, seguirá creando, perpetuándose, sin egos ni pretensiones. Robos, plagios, falso poder, destrucciones y quimeras: todo retorna a su origen. Solo son mitos y karmas de los que se afanan por destruir lo diáfano de lo creado, de lo puro, lo sagrado. 

Cuidado: las deidades castigan, en su justo tiempo.

Los dioses velan.

1341017702737Ariel Orama López (AG ORLOZ) es un actor puertorriqueño, coach certificado de Barcelona y psicólogo clínico especialista en medios. Desde el 2007 se ha destacado como articulista de medios para espacios nacionales e internacionales. Es autor de libros individuales y colectivos, entre los cuales se destacan Sinapsis Creativa y Sociedad en el diván: una década en los medios. Puede ser contactado a través del correo electrónico droramalopez@gmail.com y AG_ORLOZ en Twitter.

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