Lo lograron: se esmeraron en la escuela hasta llegar a la meta

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300 estudiantes de San Antonio están convencidos hoy de que no ausentarse a clases, cumplir a tiempo con las tareas, demostrar compañerismo en el aula y mejorar sus calificaciones son acciones que merecen premiarse. Si es que no lo sabían antes, ya no tienen duda de que el esfuerzo, la consistencia y la disciplina los acercan a sus objetivos. Y todo este mejoramiento académico y personal se logró gracias a la ilusión que les hacía recibir una bicicleta.

Todo esto lo vivió de primera mano Christopher Reyes, un jovencito de 10 años que estudia en el plantel elemental de Gardendale, en San Antonio, Texas. “Estuve ausente en la escuela un solo día porque hacía mucho viento”, nos dijo, con la inocencia típica de la edad, al explicar cómo a lo largo del pasado semestre escolar fue mejorando su desempeño académico. Supimos también, a través de su madre, que Christopher ya tenía una bicicleta en casa, pero ahora que recibió otra tenía la intención de donar una de ellas a alguna entidad que la haga llegar a manos de otro niño.

Al igual que Christopher, otros 299 alumnos procedentes de varias escuelas del distrito oeste de esta ciudad llegaron el pasado sábado 8 de diciembre hasta los predios de Our Lady of the Lake University, donde la organización sin fines de lucro Earn-A-Bike llevó a cabo el evento que sirvió como cierre de la implementación de Earn A Bike @ School, un programa de desarrollo juvenil gratuito de un semestre que se asocia con escuelas para aumentar la asistencia y el rendimiento académico, al tiempo que fomenta el buen comportamiento entre los estudiantes.

“Aprendí durante este semestre a poner más atención a las clases y a no meterme en tantos problemas en la escuela”, Carlos López, estudiante de cuarto grado.

Al que madruga…

La cita fue a primera hora de la mañana para que padres e hijos disfrutaran de un desayuno saludable, antes de pasar al auditorio del recinto universitario para un breve acto protocolar. Allí los esperaba Cristian Sandoval, quien tuvo hace años la visión de crear Earn-A-Bike inspirado por la idea de que los denominadores en común que tienen las personas exitosas son la disciplina y compromiso con lo que hacen. Entonces, ha inculcado esos validos principios en las mentes de cientos de estudiantes que han participado en las ediciones previas de esta elogiable inicitiva.

Los estudiantes allí presentes aseguraron su pase a esta especie de “graduación” a través de su esfuerzo y superación, pero claro está que ellos no lo pueden hacer todo solos. Son sus padres quienes se vuelven cómplices apoyándolos. A fin de cuentas, son niños, y el solo hecho de que no se ausenten a clases y lleguen a tiempo a la escuela recae en la responsabilidad de sus padres. Por eso, en un momento dado, Sandoval invitó a los cientos de chicos a que abrazaran a sus padres y le dieran las gracias. Ese fue tan solo uno de los primeros momentos memorables que se vivirían esa mañana.

Una vez concluido el acto en el auditorio los participantes se encaminaron a la cancha, dirigidos por Sandoval. No imaginaban ellos que, tras muchas horas de coordinacion y trabajo, todo estaba listo para que recibieran su anhelado obsequio.

600 manos listas para ayudar

La escena dentro de la cancha era emocionante por demás. 300 cajas con bicicletas nuevas acomodadas con precisión en varias líneas sobre el tablero de juego. Sobre cada caja, un paquete con las herramientas necesarias para armar la bicleta. Y detrás de cada caja, con su mejor sonrisa, un voluntario listo para ayudar a cada estudiante en el proceso. Todo como un verdadero ejemplo de adultos de la comunidad unidos para respaldar a los chiquitines.

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Antonio Mujica y su esposa Elizabeth fueron dos de los tantos voluntarios.

“Yo trabajo en una escuela elemental y veo a menudo niños cuyos padres no pueden proveerles una bicicleta. Por eso esto me parece maravilloso”, expresó la voluntaria Elizabeth Mujica. Su esposo, Antonio Mujica, también presente, enfatizó el hecho de la gran alegría que representaba este momento para los estudiantes.

Y llegó la hora. Al filo de las 9:30 a.m. se abrieron las puertas de la cancha. Los estudiantes entraron observando todo a su alrededor, con una combinación en su mirada de sorpresa y emoción. Cada uno se ubicó detrás de una caja y, sin tiempo que perder, pusieron manos a la obra.

Nada podía distraerles. Toda su atención estaba puesta en el proceso de armar sus bicicletas. Unos con más destrezas que otros, pero todos afanados en completar la tarea. Manejaban las herramientas con habilidad y, en ocasiones, vimos cómo eran los niños quienes daban instrucciones a sus ayudantes.

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La doctora Lyssa Ochoa celebró ver niños tan capaces.

“Ha sido una mañana muy gratificante. Estuve ayudando a la estudiante Isabella Terrazas y me emociona ver que a su corta edad sea tan capaz”, explicó la doctora Lyssa Ochoa, voluntaria fiel de Earn-A-Bike y quien realiza una gran labor de prevención y cuidado endovascular desde la clínica SAVE en el sur de la ciudad.

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Los padres también van a clases

Mientras todo esto ocurría en la cancha, muchos de los padres permanecían reunidos en varios salones aprendiendo cómo lograr una dieta más saludable, con poco presupuesto, en la mesa de sus hogares. Craig Burnett, dietista certificado, fue uno de los recursos a cargo de las charlas presentadas por el Mobile Mercado, iniciativa social del Banco de Alimentos de San Antonio.

En esta misma línea, poco después, los padres se movieron hasta la mini tienda rodante del Mobile Mercado, estacionada en los predios. Una vez allí, Earn-A-Bike les obsequió a cada familia un bolso con alimentos básicos a los que pudieron agregar, según sus gustos, productos de la tierra, desde papas hasta zanahorias, para completar así el menú de una cena balanceada.

Ya en este momento de la mañana los estudiantes que habían finalizado de armar su bicicleta pasaban a un salón donde no solo recibieron el casco de seguridad que deben usar durante sus corridas, si no que también pudieron decorarlo y personalizarlo con variedad de adornos y pegadizos.

El evento continuó con un almuerzo y no podía concluir sin darle la oportunidad a los homenajeados de estrenar sus premios. Por lo que se organizó luego una bicicletada por los predios del lugar. Sandoval les dio la señal de salida y con eso se completó el gran objetivo de la organización. La emoción de los chicos era evidente. Fue ahí cuando coronaron los esfuerzos de todo un semestre escolar.

 

La pregunta que queda ahora planteada es que si estos 300 niños -y cuyo ejemplo debe servir de inspiración para otros tantos- se esforzaron y lograron cambios positivos a cambio de una bicicleta, ¿qué no podrán lograr en el futuro por una meta más significativa? Eso el tiempo lo dirá. La semilla ya quedó sembrada.

La satisfacción del deber cumplido

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Cristian Sandoval, como fundador de la organización, fue el gestor de este gran proyecto.

Una vez finalizado el evento, en un aparte con Vibra San Antonio, Sandoval hizo evidente su enorme satisfacción al plantear que gran parte del éxito logrado se debe a que, diferente a ediciones previas, esta vez los voluntarios asumieron un rol más activo en cuanto a la interacción directa con los participantes. “Como comunidad nos hemos unido más”, dijo, no sin agregar que ya se pregunta cómo hacer que el evento siga cobrando más dimensiones de alcance el año entrante.

Por su parte, Destiny Mujica, quien lidera el programa EAB@School y se mantuvo durante diez meses planificando cada detalle de esta gran logística y dirigiendo al equipo de trabajo, había reconocido en declaraciones previas que no ha sido una tarea fácil, puesto que se trata del mayor evento en los Estados Unidos que establece una marca con 300 estudiantes armando bicicletas al mismo tiempo. “El año pasado reunimos a 108 estudiantes en la Escuela Primaria Roy Cisneros, pero ahora ¡estamos triplicando ese número!”, dijo con evidente satisfacción.

401242_10151302118155338_1296015905_nJosé R. Pagán Sánchez es el director editorial y editor de Vibra San Antonio. Es un comunicador puertorriqueño con 20 años de experiencia en medios impresos y digitales. Ha trabajado como reportero y editor en su isla natal, en Nueva York, y ahora en San Antonio, su nueva casa. Está disponible a través del correo electrónico jose@vibrasanantonio.com

 

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