Hay situaciones que no me agradan, pero te quiero explicar otras tantas por las que hoy quiero dar gracias

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Anoche, un rato antes de ir a la cama, mis neuronas cerebrales se dividían entre pensamientos relacionados a la cantidad de trabajo que me espera en los próximos días, en la mudanza de apartamento que se me avecina y en la Navidad esperanzadora que me espera, toda vez que mi madre ha optado por venir conmigo, a la nueva ciudad donde resido, a pasar la temporada conmigo, a sabiendas de que eso representa estar lejos físicamente de su esposo, sus otras dos hijas, sus nietos y de Nina, la mascota que tanto ama.

Sin embargo, me quedaron alguna neuronas para pensar también en esta fecha de hoy en que, por pura costumbre se dice que es el dia de dar gracias. Pero ¿qué importancia tiene la acción de dar las gracias, más allá de reunirte con la familia una vez al año y comer hasta hartarte?, pensaba yo.

Sin tiempo que perder entré al amplio universo de la web -por cuya existencia también debemos dar gracias hoy debido a su utilidad y conveniencia- y comencé a leer contenido variado relacionado a esta fecha que celebramos hoy.

Como resultado de esa búsqueda estuve leyendo que la gratitud es una emoción, un sentimiento o una actitud de reconocimiento de algo que se ha recibido o se recibirá. También, que a lo largo de la historia ha sido definida por filósofos como una de las virtudes más importantes del ser humano, y religiosos, ya que ésta es un componente esencial en cualquier religión del mundo.

¿Sabes? Leí también que con el surgimiento de la psicología positiva propiciado por pensadores como Seligman y Csikszentmihalyi, en el año 2000, se comenzó a estudiar científicamente las emociones positivas como la gratitud, y cómo esta repercute en la salud y el bienestar. Estos estudios han estado encabezados por investigadores como Seligman, Emmons y McCullough.

Abundaba la lectura en el hecho de que varios estudios han determinado que las personas que practican la gratitud tienen menos pensamientos negativos, disfrutan de una mejor calidad del sueño y que tienen mayor sensación de bienestar. Además, que son más amables, se sienten menos deprimidas, sienten menos estrés, se sienten más satisfechas con sus vidas, se aceptan y se quieren más a sí mismos, sienten menos envidia y son menos materialistas.

Leí también que la gratitud causa felicidad. Esto debido, en gran medida, a que los seres humanos somos seres bio-psico-sociales y nuestra salud no es solo física, que es a lo que mayoritariamente hemos dado preferencia o relevancia, sino también mental y social.

Piensa en esto. Damos por hecho tantas cosas que a veces se nos olvida que es una buena práctica dar las gracias por ellas, y no es hasta cuando nos faltan, que no somos consciente de lo afortunados que éramos. En fin, que podemos dar las gracias por el simple hecho de ¡vivir y estar sanos! Y, por qué no, por el ahora. A decir verdad, somos increíblemente afortunados y muchas veces no somos conscientes de ello.

¿Eso quiere decir que tengamos que estar agradecidos por todo? Pues yo pienso que no. En lo personal no puedo agradecer la cantidad de personas que mueren de hambre por todo el mundo, los tantos animales que viven en condiciones desfavorables, las desventajas económicas y sociales en que viven tantas comunidades, la pobre salud mental que limita el sentido común de tantos individuos, la enorme falta de respeto que sienten muchos por las vidas ajenas. Nada de eso lo celebro. Pero, por otro lado, podemos estar agradecidos por la oportunidad de haber aprendido algo o de haberlo superado. Puedo dar fe de eso.

Con todo esto en mente resumo de esta manera que agradecer es una acción muy fácil de realizar y que tiene resultados importantes sobre nuestra salud y bienestar.. Por esa razón te propongo ¿por qué no empezar a hacerlo ahora? ¿Por qué no agradecer diariamente? ¿Por qué no enseñar a los hijos la virtud del agradecimiento? ¿Por qué no reunirse de vez en cuando con familiares o amigos para dar las gracias en conjunto? A tantas preguntas confío en que tú tengas las contestaciones.

yoJosé R. Pagán Sánchez es el director editorial y editor de Vibra San Antonio. Es un comunicador puertorriqueño con 20 años de experiencia en medios impresos y digitales. Ha trabajado como reportero y editor en su isla natal, en Nueva York, y ahora en San Antonio, su nueva casa. Está disponible a través del correo electrónico jose@vibrasanantonio.com

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