Cómo ayudar a los niños autistas para que puedan comunicarse

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Entre las destrezas que más difícil se le hace desarrollar a los niños con autismo está la comunicación, realidad que afecta su integración social.

Es común ver niños con autismo que a los 5 o 6 años aún no se comunican verbalmente o su lenguaje verbal solo ocurre inconsistentemente y por necesidad, como para solicitar comida o un objeto de mucho interés.

Hay algunos niños autistas en los que la comunicación verbal es mínima o ninguna y se limitan a llevar a los padres por la mano hacia el objeto que desean, pero no señalan, no indican que sí o que no con su cabeza si se les pregunta, ni miran o hacen contacto visual con las personas con quienes se quieren comunicar. Otros se comunican con gritos y llanto, y entonces los padres deben interpretar qué es exactamente lo que quieren.

El cuadro presentado no debería ocurrir en un niño con autismo a esa edad y es producto de un enfoque inadecuado en las terapias y en el hogar, posiblemente por desconocimiento de la importancia de que desarrollen un sistema de comunicación lo más pronto posible por las implicaciones negativas que acarrea la ausencia del mismo.

¿Por qué la comunicación es importante?

Un sistema de comunicación les permitirá expresar emociones y necesidades, sin recurrir a conductas inapropiadas como llanto, gritos, rabietas o agresividad. También les permitirá comunicarse con personas fuera del entorno familiar, en caso de que sus padres no estén presente para servir de intérpretes. Además, la comunicación es un instrumento social, lo cual también es un reto para estos niños.

¿Comunicación es lo mismo que hablar?

No necesariamente. Cuando hablamos de un sistema de comunicación nos referimos a la forma en que un individuo trasmite una información, necesidad, deseo o emoción a otro individuo. Partiendo de esa premisa, no tiene que ser verbal o lenguaje hablado. Puede ser a través de señas, gestos o un comunicador tecnológico o por intercambio de tarjetas.

Las terapias del habla y lenguaje tradicionales usualmente tienen la única meta de que los niños hablen, que pidan lo que quieren en forma verbal. Además, las mismas suelen enfocarse en desarrollar vocabulario básico como las partes del cuerpo, aunque cuando los niños empiezan a hablar jamás usan ese vocabulario.

Ningún infante comienza a hablar diciendo ojo o pie, sino palabras de alta funcionalidad como mamá, papá, bibi (leche) o jau-jau, si en su casa hay un perro. Pretender que desarrolle un vocabulario que no sea relevante causa el problema que es cada vez más común en estos niños.

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¿Qué alternativas terapéuticas hay para ayudarlos?

A continuación, algunas de las alternativas más utilizadas por su alta eficiencia:

  • Uso de un comunicador. Su uso se debe determinar luego de una evaluación de asistencia tecnológica. Estos comunicadores suelen ser costosos, pero son sumamente efectivos y flexibles. Algunos padres se resisten a los mismos porque entienden que entonces sus niños jamás hablarán, así que se les priva de un sistema que puede hacerlos más funcionales y que será de beneficio para toda la familia. Otra dificultad común es que si no se entrena a los maestros y padres o se queda en el salón de clases al salir de la escuela, como generalmente ocurre, no funcionará. Deben tener su comunicador accesible todo el tiempo. Así es como único van a aprender a comunicarse efectivamente en todo momento.

 

  • PECS Se trata del uso de un sistema de intercambio con tarjetas. Esta es una alternativa muy económica con la que el niño busca la imagen del objeto que desea dentro de su carpeta y se la entrega al adulto, quien debe intercambiar el mismo inmediatamente mientras dice el nombre. El sistema es muy efectivo y metódico, con una serie de fases en jerarquía de complejidad que pueden llevar a algunos niños a desarrollar el lenguaje hablado. Sin embargo, si los padres no lo tienen accesible todo el tiempo y solo lo utilizan en la terapia, el niño tampoco generalizará la técnica y no desarrollará un sistema de comunicación.

 

  • DIR FloorTime y Hanen Más Que Palabras Ambos modelos de terapia parten de la premisa de que se comienza a desarrollar la comunicación con aquello que al niño le interesa, no con lo que el profesional o padre entiende que debe decir. Ambos establecen la importancia del lenguaje no verbal: una mirada, un gesto, un movimiento corporal que clara e intencionalmente se realice para que una acción ocurra o lograr accesibilidad a un objeto deseado. En ambos, claramente, el protagonista es el niño y sus intereses, así que si se le da una oportunidad, él se comunicará de alguna forma. Aumentar la intención de comunicación por variedad de razones sociales, cada vez de forma más compleja, es el objetivo de estos programas tan efectivos y relevantes.

 

  • Lenguaje de señas. La utilización de lenguaje de señas es una alternativa real, no costosa. El lenguaje de señas tradicional es un sistema de comunicación completo. El único inconveniente es que solo podrá comunicarse con aquellos que dominen las señas, pero tiene la ventaja de que siempre está disponible.

En adición a terapias tradicionales no efectivas para desarrollar la comunicación en niños con autismo, otro obstáculo es la determinación de los padres de que el niño tiene que hablar, por lo cual son renuentes a aceptar un sistema alterno, además de una ubicación inadecuada en el sistema educativo.

Muchos niños con autismo son ubicados en planteles que tienen grupos especiales para ellos, pero con currículos puramente académicos en los cuales se espera que cuenten hasta 100, lean, escriban, hagan proyectos (que terminan haciendo los padres), lo cual es totalmente irrelevante para un niño que tiene serios problemas de comunicación.

Estos se beneficiarían más de una ubicación escolar cuyo énfasis sea desarrollar las destrezas comunicológicas y menos las académicas. Como resultado de la ubicación inadecuada, se pierde el tiempo que debería utilizarse en desarrollar una destreza mucho más importante que lo académico: la comunicación.

Ya es momento de que esta tendencia cambie. Los niños con autismo tienen el derecho de desarrollar un sistema que les permita comunicarse, como lo tenemos todos.

La autora es patóloga del habla y lenguaje y directora del Instituto Fonemi de Puerto Rico. El Instituto Fonemi de Puerto Rico es una institución terapéutico-educativa que utiliza los programas, modalidades y técnicas de terapia más efectivas. Ha desarrollado un programa integrado e intensivo para niños con autismo, problemas de lectura y escritura, apraxia del habla infantil y para prescolares con implante coclear. También,  ofrece servicios de terapia ocupacional. Para información escribe al correo electrónico info@fonemipr.com

 

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