Cigarrillos electrónicos: un gran engaño para la salud

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Estimada doctora Martha,

Cogí a mi hijo adolescente fumando cigarrillos electrónicos. ¿Debería estar preocupada?

Madre preocupada

Querida madre preocupada,

Sí, tienes razón para estar preocupada. El uso de cigarrillos electrónicos ha aumentado tremendamente en los últimos años en la población en general y particularmente en estudiantes de secundaria y preparatoria.

Muchas personas creen que el uso de cigarrillos electrónicos protege contra el uso de cigarrillos regulares, pero eso NO es cierto. De hecho, los estudios muestran que los jóvenes no fumadores que usan cigarrillos electrónicos son más propensos a usar cigarrillos convencionales en el futuro que los jóvenes que no usan cigarrillos electrónicos. Y, además, entre los estudiantes de secundaria y los adultos jóvenes, es probable que más usen cigarrillos convencionales y cigarrillos electrónicos que solo cigarrillos electrónicos.

Los cigarrillos electrónicos crean un aerosol al usar una batería para calentar el líquido. El líquido puede contener nicotina, saborizantes y otros aditivos.

La nicotina es muy adictiva para el cerebro joven y en desarrollo. La parte del cerebro que se ocupa de la toma de decisiones y el control de impulsos aún no se ha desarrollado completamente hasta los 25 años. La nicotina puede interferir con la formación de vías neuronales involucradas en estas áreas del cerebro, así como las áreas involucradas en el desarrollo de recuerdos y aprendizaje en general.

Además, se inhalan otras sustancias químicas y toxinas nocivas de los cigarrillos electrónicos, como el diacetilo, que es un químico utilizado para aromatizar la nicotina y está relacionado con la enfermedad pulmonar severa. También,  bencenos, que se encuentran en los gases de escape de los automóviles y son partículas muy finas que se depositarán en los pulmones.

Existe una asociación entre el uso de cigarrillos electrónicos y el uso creciente de otras formas de tabaco, así como del alcohol y la marihuana.

La conclusión de un estudio realizado por el Centro de Estilos de Vida y Nutrición de Children’s Health, Children’s Mercy Kansas City, en Kansas City, es que el uso del cigarrillo electrónico predice el consumo posterior de marihuana entre los jóvenes, con una asociación más fuerte entre adolescentes (12-14 años de años). Reducir el acceso de los jóvenes a los cigarrillos electrónicos puede disminuir el consumo de marihuana más adelante.

La industria del cigarrillo electrónico gasta una cantidad sorprendente de dinero para promocionar y comercializar sus productos. A partir de 2014, la industria había gastado $125 millones al año a tales fines. Los científicos y los investigadores saben que cuanto más expuestos están los jóvenes a estos anuncios, es más probable que los utilicen. Además, la mayoría de los adolescentes no creen que los cigarrillos electrónicos causan daño.

Es muy importante que converses con tu hijo sobre los riesgos de los cigarrillos electrónicos. Sí, “madre preocupada”, tienes todo el derecho de preocuparte por tu hijo. Le comparto los enlaces a dos notas informativas para ayudarla a aprender más sobre los riesgos de los cigarrillos electrónicos. Le sugiero que mantenga una conversación franca con su hijo sobre los riesgos de su comportamiento. También, la desafío a usted y a su esposo a dar un buen ejemplo evitando el consumo de todos los productos de tabaco.

Dra. Martha
Hoja informativa https://medlineplus.gov/spanish/ecigarettes.html
Hoja con consejos para los padres https://e-cigarettes.surgeongeneral.gov/documents/SGR_ECig_ParentTipSheet_Spanish_508.pdf

 

M.Morse M.D. 2Martha Morse es especialista de neumonología pediátrica en el Children’s Hospital de San Antonio y profesora de pediatría en Baylor College of Medicine en San Antonio. Se graduó de la escuela de medicina de la Universidad de Oklahoma e hizo su residencia en pediatría en el Oklahoma Children’s Memorial Hospital. Vino a San Antonio para estudiar neumonología pediátrica en el UT Health Science Center San Antonio. Tuvo su oficina privada por veinte años y trabajó en el Methodist Children’s Hospital hasta 2013. La doctora atiende pacientes con problemas respiratorios en el Center for Children and Families, en el 333 N. Sta. Rosa, clínica del Children’s Hospital of San Antonio.

 

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